El mundo está lleno de fronteras, líneas imaginarias impuestas o negociadas que lo fragmentan, y que se convierten en muros y barreras que atravesar. Estas grietas desaparecen y aparecen como si la humanidad tuviese una incontenible necesidad de dividir los territorios.
Moisés Yagües presenta desde una nueva óptica y recogiendo los lenguajes contemporáneos la realidad social de las fronteras y los problemas migratorios en su serie de grabados
“Lo mejor de las fronteras son los pasos clandestinos”. La serie surge de un texto de la novela de
Manuel Rivas “El lápiz del carpintero” cuando uno de sus personajes dice que
“lo único bueno que tienen las fronteras son los pasos clandestinos. Es tremendo lo que puede hacer una línea imaginaria trazada un día en su lecho por un rey chocho o dibujada por los poderosos como quien juega un póker”. De estas frases fueron saliendo ideas, dibujos y grabados, en su mayoría en blanco y negro, algunos combinados con collages.
Las xilografías de
Moises Yagües muestran a estos seres dispuestos a cruzar fronteras, grietas, separaciones, costuras, cortes. Cruzar al otro lado de la línea, que ejerce un poder natural de atracción. Sal o entra si puedes, túneles, pasos clandestinos, muros, vallas, alambradas, desagües, pateras, cayucos… personas dispuestas a todo para vivir al otro lado. Habitamos un mundo en el que existe el mayor movimiento de masas humanas de la historia y como dice
Jose Luis Sampedro,
“las fronteras son creativas, en ella hierve la vida más que en los centros”.