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Manifiesto
encontrado en un bolsillo viajero ¿Podríamos
hacer de un taller un paraíso fiscal donde las palabras
y las imágenes no pagaran aranceles para vivir unas
con las otras? Corren rumores de que existe una zona de
difícil localización donde se las ha oído
reír e incluso cantar, y cuentan algunos exploradores
que han llegado a esos límites desconocidos que las
han visto convivir en ayuntamiento libre y jocoso. Así,
pues, parece cierto lo del paraíso, aunque aún
no hemos acabado de descubrir qué extrañas
criaturas lo pueblan: probablemente frutos del árbol
má;s prohibido de la razón, bestezuelas adorables
que interpretan lenguajes desconocidos como música
celestial.
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